Una vez decidido el tipo de vidrio (como vimos en mejores ventanas eficientes para reducir la factura de la luz), la siguiente gran decisión es el material de la carpintería. En España, la disputa se reduce casi siempre a dos opciones: PVC o aluminio con rotura de puente térmico (RPT). Ambas son muy superiores al aluminio antiguo sin RPT, que prácticamente no debería instalarse ya en una vivienda que busque eficiencia energética.
Qué es la rotura de puente térmico
El aluminio es un magnífico conductor… del calor y del frío. Sin ningún tratamiento, una ventana de aluminio deja pasar la temperatura exterior casi sin resistencia. La «rotura de puente térmico» consiste en insertar una pieza de material aislante (normalmente poliamida) entre la parte interior y exterior del perfil de aluminio, cortando ese puente de conducción directa. Cualquier ventana de aluminio orientada a la eficiencia energética debería llevar RPT.
Comparativa directa
| Criterio | PVC | Aluminio con RPT |
|---|---|---|
| Aislamiento térmico | Muy bueno, de fábrica | Bueno, depende de la calidad del RPT |
| Aislamiento acústico | Muy bueno | Bueno |
| Durabilidad | 25-40 años, sin apenas mantenimiento | 30-50 años, muy resistente |
| Mantenimiento | Mínimo, no se oxida ni pierde color con facilidad | Mínimo, aunque el lacado puede degradarse con los años en climas costeros |
| Peso y rigidez | Menor rigidez en huecos muy grandes | Mayor rigidez, ideal para ventanales y puertas correderas grandes |
| Estética | Perfiles algo más gruesos | Perfiles más finos y estilizados |
| Personalización de color | Limitada (blanco, imitación madera) | Muy amplia (lacados de cualquier color) |
| Precio orientativo | Más económico | Entre un 15% y un 30% más caro que el PVC equivalente |
| Reciclabilidad | Reciclable, aunque menos valorado en el mercado de reciclaje | Muy reciclable, alto valor residual |
Cuándo elegir PVC
El PVC es la opción más razonable para la mayoría de viviendas residenciales estándar: pisos, chalets y reformas con presupuesto ajustado. Aísla muy bien de fábrica sin necesidad de tratamientos adicionales, apenas requiere mantenimiento y su relación precio-prestaciones es difícil de superar. Su punto débil es en huecos muy grandes, donde el material pierde rigidez y puede requerir refuerzos internos de acero.
Cuándo elegir aluminio con RPT
El aluminio con RPT tiene sentido cuando:
- Necesitas ventanales o puertas correderas de gran tamaño, donde la rigidez del aluminio permite perfiles más finos sin comprometer la estructura.
- Buscas un acabado estético concreto (colores específicos, perfiles muy estrechos) que el PVC no puede ofrecer con la misma variedad.
- La vivienda está en una zona con normativa estética que exige un aspecto determinado, algo habitual en edificios protegidos o cascos históricos.
- Priorizas la máxima durabilidad estructural a largo plazo, especialmente en climas muy expuestos al sol.
Qué pasa con la madera
La madera queda fuera de esta comparativa directa porque, aunque ofrece un excelente aislamiento térmico natural y un acabado muy valorado estéticamente, su coste y necesidad de mantenimiento periódico (barnizado, protección frente a la humedad) la sitúan en un segmento distinto, normalmente reservado a reformas de mayor presupuesto o a la conservación de carpinterías originales en edificios históricos.
Preguntas frecuentes
¿El aluminio con RPT es tan eficiente como el PVC? Puede llegar a serlo, pero depende mucho de la calidad y el ancho de la rotura de puente térmico. Un aluminio con RPT de gama alta puede igualar a un PVC estándar, pero un PVC de calidad media suele superar a un aluminio con RPT básico.
¿Cuál es mejor para un clima muy frío? En términos puramente térmicos, el PVC parte con cierta ventaja de fábrica, aunque un aluminio con RPT de buena calidad y una cámara ancha reduce mucho la diferencia. Lo determinante sigue siendo el conjunto del vidrio, no solo el marco.
¿Se puede mezclar PVC en unas ventanas y aluminio en otras de la misma vivienda? Técnicamente sí, aunque desde el punto de vista estético lo habitual es mantener un mismo material en toda la fachada, especialmente si es visible desde el exterior o si la comunidad de propietarios tiene normas de homogeneidad estética.
En resumen
Para la mayoría de reformas residenciales, el PVC ofrece la mejor relación entre aislamiento, mantenimiento y precio. El aluminio con RPT gana sentido en huecos grandes, exigencias estéticas concretas o normativas de edificio que lo requieran. En ambos casos, exige siempre la rotura de puente térmico si eliges aluminio: sin ella, buena parte del esfuerzo de aislar el resto de la vivienda se pierde por las ventanas.
¿Todavía dudas entre PVC y aluminio para tu reforma? Pide presupuesto a varios instaladores y compara ambas opciones para tu caso concreto.
