Si recuerdas ir a comprar un electrodoméstico buscando el mayor número posible de «+» después de la A, esa forma de comparar ya no funciona igual. Desde 2021, la etiqueta energética europea cambió de escala, y entender ese cambio es clave para no comparar peras con manzanas al elegir un electrodoméstico nuevo.
Qué cambió exactamente en 2021
Según recoge el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, desde el 1 de marzo de 2021 entró en vigor una nueva escala de etiquetado energético (Reglamento UE 2017/1369) que eliminó las categorías A+, A++ y A+++, volviendo a una escala más simple de siete letras, de la A a la G. El cambio afectó primero a lavadoras, lavavajillas, frigoríficos, congeladores y pantallas, y en septiembre de ese mismo año se extendió a la iluminación.
Por qué un A+++ antiguo no es lo mismo que un A actual
Este es el punto que genera más confusión, y con razón: el cálculo del índice de eficiencia energética (EEI) que determina la letra cambió junto con la escala, haciéndose más exigente. Como explica la propia OCU, el resultado de este reescalado es que los electrodomésticos más eficientes que antes se clasificaban como A+++ quedaron, en general, asignados como mucho a la clase B con la nueva escala, dejando la clase A vacía a propósito para dar margen a futuras mejoras tecnológicas.
Esto significa que no existe una correspondencia directa entre las etiquetas antiguas y las nuevas. Un modelo que antes lucía A++ podría situarse hoy en clase E o F con los nuevos criterios, sin que eso signifique que el aparato en sí haya empeorado: simplemente se mide con una vara más exigente.
Por qué la clase A queda vacía al principio
La Comisión Europea decidió dejar deliberadamente la clase A sin ningún producto en el momento del cambio de escala, precisamente para evitar repetir el problema que llevó a crear las categorías A+, A++ y A+++ en primer lugar: si casi todos los productos alcanzan la máxima clase poco después de su creación, la etiqueta deja de ayudar a diferenciar. La normativa prevé revisar la escala cuando el 30% de los productos del mercado alcancen la clase A, o cuando el 50% se sitúe entre A y B.
Qué información adicional incluye la nueva etiqueta
- Un código QR: permite escanear la etiqueta con el móvil para acceder a una ficha de producto más completa en una base de datos europea.
- Consumo anual en kWh: un dato más preciso y comparable que solo la letra, especialmente útil para comparar entre marcas.
- Información específica según el tipo de aparato: por ejemplo, en lavadoras se indica también el consumo de agua por ciclo y el ruido; en frigoríficos, la capacidad de cada compartimento.
Qué electrodomésticos llevan esta nueva etiqueta y cuáles no (todavía)
La transición no fue simultánea para todas las categorías de producto. Lavadoras, lavavajillas, frigoríficos, congeladores y pantallas cambiaron en marzo de 2021; la iluminación en septiembre de ese mismo año. Otros electrodomésticos, como secadoras y aires acondicionados, se han ido incorporando después, según su propio calendario normativo, por lo que conviene confirmar en la ficha de producto qué escala concreta lleva el modelo que estás comparando.
Un matiz importante: no todas las categorías avanzan igual
No todas las familias de electrodomésticos están igual de «maduras» en la nueva escala. Por ejemplo, en lavadoras y frigoríficos ya existen modelos que alcanzan la clase A con la nueva escala, mientras que en lavavajillas, a fecha de análisis reciente de la OCU, todavía no se comercializan modelos que alcancen esa máxima calificación, quedando la clase B como la más eficiente disponible en la práctica. Esto no es un error de la etiqueta, sino un reflejo de en qué punto de desarrollo tecnológico está cada tipo de producto.
Cómo comparar bien electrodomésticos con esta etiqueta
- No compares una etiqueta antigua (A+++) con una nueva (A-G) como si fueran la misma escala: son sistemas de medición distintos.
- Fíjate en el consumo anual en kWh, no solo en la letra, especialmente al comparar productos de la misma categoría y tamaño similar.
- Ten en cuenta el año de fabricación del modelo que estás valorando, ya que un producto puede llevar todavía la etiqueta antigua si se fabricó antes del cambio normativo de su categoría.
- Usa el código QR si tienes dudas, para acceder a la ficha técnica completa en la base de datos europea de productos.
Preguntas frecuentes
¿Debo desconfiar de un electrodoméstico con clase C o D en la nueva escala? No necesariamente. Dado que la escala se hizo más exigente, una clase C o D en la nueva etiqueta puede corresponder a un producto que, con los criterios antiguos, habría sido A o A+. Compara siempre el consumo anual en kWh para tener una referencia más fiable.
¿Todos los electrodomésticos de mi casa deberían tener ya la etiqueta nueva? No necesariamente; depende de la categoría de producto y de si fue fabricado antes o después de la entrada en vigor de la nueva escala para esa categoría concreta.
¿Por qué a veces veo la clase A y otras veces no en la misma tienda? Puede deberse a que conviven en el mercado modelos fabricados antes y después del cambio de escala de esa categoría concreta, o a que la categoría de producto todavía no tiene modelos que alcancen la clase A con los nuevos criterios.
En resumen
Desde 2021, la etiqueta energética europea volvió a una escala de A a G, eliminando las categorías A+, A++ y A+++, con cálculos más exigentes que hacen que no haya una correspondencia directa entre las etiquetas antiguas y las nuevas. Al comparar electrodomésticos, fíjate siempre en el consumo anual en kWh además de en la letra, y ten en cuenta que cada categoría de producto avanza a un ritmo distinto en cuanto a qué tan fácil es alcanzar la máxima calificación.
¿Tienes dudas sobre la etiqueta de un electrodoméstico concreto? Escanea el código QR de la etiqueta para acceder a su ficha técnica completa.
